¿De verdad necesitas un interiorista?
(Ejemplo de Copywriting)
Vamos al ver.
Tienes mil dudas sobre tu reforma, ¿verdad?
Que si cocina abierta o cerrada, que si el sofá pega con las paredes, que si esos azulejos que viste en Pinterest te van a salir por un ojo de la cara…
Y lo peor… no sabes ni por dónde empezar.
Entonces llega la pregunta del millón…
¿Me busco un interiorista o tiro con la empresa de reformas de siempre?
Te lo digo claro. La empresa de reformas hará su trabajo, pero no está ahí para pensar por ti.
Si les dices “ponme la cocina aquí y el sofá allá”, lo harán.
¿Pero qué pasa si luego la distribución es un desastre y no puedes abrir el lavavajillas sin darte con la puerta?
Pues ajo y agua, porque ellos no diseñan, ejecutan.
Un interiorista, en cambio, no solo te quita las dudas, te las mata antes de que nazcan.
¿Cocina abierta o cerrada?
Ellos saben cómo hacer que sea funcional, estética y que no huela a fritanga.
¿Qué muebles?
Los que encajen contigo, no los del catálogo genérico.
¿Calidades?
Te dirán dónde invertir y dónde ahorrar sin que se note.
¿Y lo del precio?
Claro, esto no es gratis. Depende del estudio, pero te digo algo…
Gastarte un poco más ahora te ahorra mucho después.
Poner una cocina mal diseñada o usar materiales que se j0den a los dos años sí que sale caro.
Así que, si quieres hacer la reforma de tus sueños y no la del vecino, piensa si vale la pena tener a alguien que te guíe desde el minuto uno.
Porque esto va de ti, no de «lo que se lleva».
Este es un ejemplo de copywriting para un interiorista, pero si eres tú quien está pensando en reformar, ya sabes por dónde van los tiros.
Tu casa puede ser tu casa. O puede ser otra más.
Tú decides.
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