Henry Ford era un genio, nadie puede negar eso.
Inventó un coche, el Modelo T, que revolucionó la industria.
Pero tenía una manía…
Todos los coches tenían que ser negros.
“El color que quieran, siempre que sea negro”, decía.
¿El problema?
A la gente no le gustaba esa idea. Querían opciones, querían algo que reflejara su personalidad.
Entonces llegó General Motors, que les dio justo eso, coches en colores y estilos diferentes.
Y adivina qué. Ford se quedó mirando cómo la competencia le pasaba por encima.
Ahora, pregúntate…
¿Tu comunicación también está en blanco y negro?
Si no sabes quién es tu cliente, da igual lo que digas. Hablar al aire nunca funcionó.
El mensaje tiene que conectar, tiene que hacer que el cliente piense que esto no es para él.
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