¿Sabías que en la antigua Roma, los mensajes importantes se escribían en tablas de cera?
Para destacar lo esencial, los mensajeros utilizaban trazos más profundos.
No había espacio para adornos ni palabras vacías.
Lo clave debía leerse de un vistazo, porque cualquier exceso podía costar vidas en caso de confusión.
Ahora, piensa en tus clientes…
¿Les estás hablando con trazos profundos o los ahogas con capas de información irrelevante?
La saturación no solo cansa, también deja a tu audiencia confundida.
Es como si enviaras un mensaje vital escrito en papel mojado.
Nadie entiende nada. Y cuando el cliente no entiende, busca respuestas en otra parte.
La clave está en la claridad. En destacar lo esencial como los romanos, dejando fuera lo que no suma.
Cada palabra debe tener un propósito claro o es mejor eliminarla.
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